Un motor a gasolina necesita varias condiciones básicas para funcionar. Debe ingresar aire, debe llegar combustible en la cantidad adecuada, la mezcla debe comprimirse dentro del cilindro y finalmente debe existir una chispa en el momento correcto.
Cuando un vehículo no arranca, pensar en estas cuatro condiciones ayuda a ordenar el diagnóstico. Por ejemplo, cambiar una batería no solucionará una falta de combustible, y reemplazar bujías no corregirá una pérdida importante de compresión.
En motores diésel la lógica es similar, aunque la combustión se produce principalmente por la alta temperatura generada durante la compresión. Por eso, ante una falla de arranque conviene comprobar primero qué condición básica está ausente antes de sustituir componentes.